En este texto me ocuparé de analizar un tipo de comprensión del mundo a través de la óptica de la técnica. Lo haré usando dos libros, La Obsolescencia del hombre. Volumen II. Sobre la destrucción de la vida en la época de la tercera revolución industrial por Günther Anders en 1979 y La inteligencia artificial o el desafío del siglo: anatomía de un antihumanismo radical escrito por Éric Sadin en el 2018. En el primero, Anders parte de la tesis fundamental que nos hemos quedado rezagadxs por una tercera revolución industrial cuyos dispositivos técnicos, (en concreto la fabricación y uso de la bomba atómica) han dejado atrás el sentido de nuestra época. Ya no hay un sentido histórico que marque límite entre periodos, porque hemos sido capaces de crear nuestro propio ocaso, –que puede llegar cuando sea–, desdibujando todo antes y todo después: vivimos en su perpetua postergación. En el segundo, Sadin se preocupa de analizar algunas causas y efectos que trae la inteligencia artificial tras aposentarse como una herramienta que tiene el poder técnico y discursivo de crear y recrear una verdad.

Mi propósito consiste en dos partes. En la primera explicaré cómo entiende Anders esta tercera revolución, el desnivel que produce en nuestro ser y por último el cambio de paradigma que surge cuando los productos adquieren, por así decirlo, un propio estatuto ontológico. En la segunda, lo veremos expresado en la inteligencia artificial y cómo esta ha re-planteado o re-situado las maneras de entender nuestra relación con el entorno. Con Sadin veremos que estamos dentro de una vorágine que intenta hacer ya no solo impensable, sino invivible un cambio de realidad iniciado en la tercera revolución.

La técnica como eufemismo…

Para poder expresar algunas nociones sobre la técnica orbitaremos por Martin Heidegger y Anders. En ambos hay preocupaciones notables que salen a flote tras razonar sobre ella.

En ambos vemos que su proyecto filosófico está profundamente marcado por la pregunta del ser, por lo que son filosofías que se ocupan del plano ontológico, pero desde dos estados de la cuestión diferentes. El primero desde una metafísica de la presencia.1 El segundo lo hacía en lo que denominaba filosofía ocasional, dentro del marco de la “antropología filosófica en la época de la tecnocracia.”2

Heidegger nos da pistas para entender al sujeto no como algo “resuelto” ni “fijo” sino como un tipo de entramado entre un lugar oculto y otro desoculto. Para entenderlo, podemos centrarnos en su famoso concepto: el Dasien “ser-ahí”. Lo acuñó para explicar cómo pasamos del ser al ahí y del ahí al ser. La pregunta de Ser y Tiempo (1927) es la pregunta de cómo habitamos en el ahí, en ese medio en el cual ya estamos, (en medio del mundo, pero en medio de nuestras construcciones) en el espacio llamado ser.3 Lo piensa como un tipo de co-presencia, un tipo de situación que está vibrando, no está fija.

Su filosofía está marcada por una dicotomía en donde existen cosas contextuales y materiales del mundo que “ocultan” el entendimiento del ser. Dependiendo de qué tiempo histórico vivimos, se dejan ver estares, presencias, maneras de ese estar-ahí: se concretan formas, al tiempo que se encubren otras. Argumenta que en la época contemporánea la realidad se deja ver en la figura de la técnica, entendida como complejas tramas que manifiestan al ser como un tipo de engranaje que lo permite y habilita. Pero en este acto de presencia, cuando el ser “surge” como uno técnico, se ocultan otras comprensiones sobre su “ser-ahí”. Cuando se desvela este tipo de entendimiento del sujeto se velan otros, como si encendiéramos interruptores en un cuadro de luz que activa algunos aparatos, pero dejando a otros sin energía.

Entendemos esta argumentación como un tipo de entramado hegemónico y metafísico, en donde las estructuras que sostienen al sujeto lo expresan como un ente enteramente relacional: el ser, por lo tanto, es una expresión de aquello que vive, nutrido por el mundo que lo habilita. Pero ¿qué es lo que no vemos? ¿Qué es aquello que se vela cuando el sujeto aparece como un entramado técnico? Ahora es cuando aterrizamos en Anders. Él venía defendiendo por allá en 1959 que nos estábamos haciendo pequeñxs… pequeñxs por estar desfasadxs, pequeñxs porque la técnica que nos hemos empecinado en “mejorar, avanzar” nos está regazando, hasta tal punto que estamos –para resumir con extremidad– a su total merced. En su introducción del II Volumen de la Obsolescencia argumenta que el mundo en el que hoy4 vivimos se encuentra por encima de nosotrxs porque la técnica por sí misma no es una causa, evento, hecho, objeto de la situación contextual, sino que es necesariamente EL objeto de la historia. La historia ha pasado de ser lo que sostiene a la técnica a ser totalmente dependiente a ella. La técnica ahora es aquello por lo que la historia efectivamente se sostiene.

Vemos que Heidegger se problematiza totalmente con Anders. Vivió 90 años. (1902 – 1992) Fue un emigrante, un operario fabril y luchador antinuclear. Veía, luchaba y pensaba agudísimamente en los efectos de la técnica en un contexto histórico-social donde, literalmente, era latente un fin del mundo, o más precisamente, un contexto en donde se marcó un fin. Un dispositivo5 fue lanzado en 1945 dos veces y dos partes de un mundo que fueron destruidas. Vemos, por tanto, cómo un dispositivo técnico destapó la capacidad para hacer volar otro mundo. Pero Anders remarcaba con contundencia: el mundo en donde vivimos no está separado de otro, no hay algo así como dos frentes de mundo. Si, está el mundo del enemigo, del extraño; aquél otro mundo que se quiere doblegar… pero la técnica, la bomba, ha redistribuido las pretendidas equidistancias. La bomba, cuyo poder total6 desconocemos, tiene la capacidad de destruir EL mundo: hace ver que la separación entre “mi” mundo no difiere del “otro”. El criterio de diferenciar mundos dentro de una época tecnocrática ha quedado obsoleto.

Con el primer volumen de la Obsolescencia había lanzado una idea totémica7: que los humanos cargamos con una vergüenza prometéica. ¿Qué es esto? ¿por qué va a parar a un mito para explicar una condición? ¿es rebuscado dentro del contexto que mencionamos? Podría parecerlo, pero usa a la figura de Prometeo para hablar de una relación concreta con un dispositivo técnico. Propiamente lo que realiza es una re-configuración de una figura para abordarla desde un hecho histórico-materialista que tiene consecuencias que atraviezan nuestra ubicuidad.

Prometeo creó a la humanidad usando barro y posteriormente les dio de aquel fuego robado de Hefesto y Atenea para que lo usaran en su beneficio. El fuego sirvió para guardarse del frío, para alimentarse… pero también para matarse. Y Zeus al ver que su hijo le retaba queriendo proteger a los humanos le castigó encadenándole a un acantilado por la eternidad. Cada día era visitado por un cuervo que le laceraba la piel, sacándole su hígado. Por la noche su hígado se curaba, solamente para volverse a ser arrancado por la mañana. Laceración y curación. Castigo eterno.

Anders no explica el mito. He querido hacerlo de pasada para que el mito nos abra preguntas. Por ello regresemos, ¿qué quiere decir vergüenza prometéica? No es difícil saber a qué se refiere si no nos apartamos del tema central. No es tanto que sintamos vergüenza por tener la técnica, sino muy diferente, el uso de ella.

Prometeo es aquel dios que le dio el fuego a la humanidad para ayudarles. Aquella figura divina que sabía de la importancia de este objeto. Pero el fuego sirvió para cocinar Y/O para matar… Entonces por “vergüenza y desnivel prometéico” Anders entiende aquello que ocurre cuando “entre lo máximo que podemos producir y lo máximo (vergonzosamente pequeño) que podemos imaginar [aparece] un desnivel entre lo que producimos y lo que podemos utilizar.” 8 Los humanos no podríamos haber imaginado todo (o lo muy poco) que se podía haber hecho con el fuego. De hecho, es un poco más complicado. Argumenta que una razón fundamental es que los productos ya no sólo responden a esas cosas que podemos necesitar, sino que se le suma que nos han superado por cantidad. Y es que hemos ido produciendo sin parar una infinidad de productos, haciendo del mundo en que vivimos un lugar donde hemos perdido el foco de lo que “deseamos encontrar”. Así, nuestra “tarea” es la de generar y seguir iterando desesperadamente productos para hacernos creer que tienen una razón de ser.9 Como si la búsqueda fuese más bien una lucha por encontrar aquel último objeto que cumplirá plenamente todos nuestros deseos. Como si hubiera un objeto que se regeneraría infinitas veces, sin importar cuantas nos alimentemos de él. El objeto (fin) de la producción queda oculto por los infinitos objetos que salen de su línea de producción.

Soy consciente que hay lecturas interesantes que se pueden hacer a partir de un análisis simbólico o psicológico de este efecto, pero pienso que el análisis orbita un punto fenomenológico (donde existe un diálogo entre el ser y aquellos elementos que determina sus sentidos) pero que tiene repercusiones en un plano ontológico (porque las particularidades del ser –eso que configura su sentido– son reconfiguradas, o al menos, siguen en proceso). Por ello me propongo a explicar en este segundo tramo un último engranaje que se le ha añadido a la técnica y que tiene como objetivo facilitar las gestiones y los procesos de producción empleando herramientas discursivas y utilitaristas con la última intención de construir una especie de proto-mundo.

¿De una “única” realidad?

Con Sadin veremos qué consecuencias trae la infinita iteración de la producción en las maneras que entendemos el mundo. En la introducción del libro plantea un marco interesante que nos ayuda a entender qué es lo que significa que nuestro mundo sea uno puramente tecnológico, y a su vez, cómo ocurrió este cambio de estatuto. Comenta que desde hace una década entramos inmerxs en una “era antropomórfica de la técnica” 10 por una interacción entre tres esferas homólogas que han aportado a enunciar un tipo de verdad:

  1. Antropomorfización aumentada: que moldea nuestras capacidades cognitivas.
  2. Antropomorfización parcelaria: que garantiza la realización de tareas específicas.
  3. Antropomorfización emprendedora: que autonomiza acciones según conclusiones delimitadas.11

Al haber delineado este nuevo panorama podemos entender qué es aquello que entendemos como inteligencia artificial. Entra como un caleidoscopio que fragmenta paulatinamente lo que comprendemos como “lo real”. Sadin matiza que no puede ser tratada únicamente como una tecnología, “sino que encarna con más exactitud una tecno-ideología” 12, que utiliza metodologías y herramientas para administrar la realidad. Lentamente nos vemos direccionados hacia una hiper-institucionalización de la sociedad, gracias a la transformación digital de la vida usada como método administrativo.13 En este sentido, la vida es manejada por y como un cuentagotas que no nos deja ver su todo. Sólo podemos algunas de sus orillas. Lo que se enseña y se oculta es aquello que ha pasado por el colador de la productividad.

Tristemente podríamos argumentar que hablar de la vida fuera de este marco es imposible. Y una de las razones es que desde hace muchos años el mundo se ha ido administrando como una materia bruta con “infinitos”14 recursos. Dentro de esta mina de potencial lucrativo estamos nosotrxs como piezas singulares que aportan con su cuerpo e intelecto la construcción del mundo-empresa. Y es que la vida como hoy la entendemos es indisociable del trabajo; la vida ha sido reestructurada por el tipo de trabajo postfordista que comenzó a fines de los setenta.15 Lentamente, pero muy insistentemente, la vida ha sido cada vez más difícil separarla del trabajo y desde entonces ha sido imposible (dentro de los marcos capitalistas) concebirla fuera de una esfera de valor. Por ello podemos decir que ha sido aspirada bajo la forma de una empresa que debe ser gestionada iterando ad infinitum (hacia el infinito) entre el espacio privado al público, buscando insaciablemente el “único” tipo de valor posible.

La vida ha sido rebajada a una mera compresión semiótica. Nuestro vivir se ha ido enderezando hacia procesos instituyentes que pretenden constituirla como una mera pieza que ayuda a la acumulación del capital.

En este entramado es indiscutible el papel fundamental que tiene la tecnología en la forma de gerencia de la vida. Vimos que con su proyecto de antropomorfización se intenta forjar una tipología de la realidad, que se adhiere a la “vida-empresa” del capitalismo neoliberal.

En conjunto, podemos ver que hacen un tipo de contextura de la realidad y la vida. En este cuadrilátero vemos que hay dos frentes que se retroalimentan; al carácter “co-histórico de la técnica” (Anders) se le suma una técnica de sublimación de realidad a partir de engranajes administrativos. Por ende, vemos que hay acciones que hacen de la realidad no un hecho, sino que la edulcoran (o decapan) a una mera categoría de “cosa”. Sadin cita a Clément Rosset para terminar de comprender la terrible magnitud del problema: lo real desaparece y se abren más bien las “ficciones que tenemos sobre [ella].”16 Si vivimos y vemos ficciones ¿qué ha ocurrido con lo real? ¿podemos siquiera a comprender que es aquello real?

Siguiendo el juego de ocultamiento y desocultamiento de Heidegger podemos afirmar que seguimos dentro de una época que se caracteriza por complejos entramados técnicos que complejizan aún mas a la misma realidad: lo oculto también es la técnica. Entonces lo que se está velando no son “solo” otros tipos de comprender el ser. No es que haya un afuera que nos permita entrever una potencialidad diferente dentro de sus marcos, sino que el desafío es comprender que ella misma funciona velando capas de nuestra construcción de lo real. El reto se vuelve importante y difícil, pero no por ello impenetrable. Debemos intentar tener en mente que la vida es un entramado complejo de relaciones, y para poder pensar en ellas necesitamos encontrar las distancias para decir, hablar, cuestionar y debatir lo que construye el complejo apartamento de la realidad.  

Entonces creo que la cuestión no es tanto la pregunta metafísica por descubrir qué es lo real, sino re-ordenar la pregunta a ¿qué responde la necesidad por opacar sus construcciones? Aquí, para mi, surge una de las preguntas más problemáticas de todas. Un problema clave es que no tenemos todas las herramientas para poder entrever las difíciles redes que la componen. Pero Anders vuelve a ayudarnos desde su radicalidad y su claridad características: “nos han robado «la vida» en singular”17 esto quiere decir que no podemos tratarla (¿jamás?) como una totalidad, porque hay procesos de gestión del individuo que lo acotan, que construyen su identidad por subjetivación y desposesión; por lo que “[a] menudo nos parece como si, habiendo sido condenados a la pluralidad, no tuviéramos ninguna vida a nuestras espaldas. […] El conjunto, por el contrario, no conseguimos aprehenderlo.”18

El conjunto es LA VIDA, pero sus múltiples construcciones la despojan hacia lugares que la hacen difícil distinguir. Entonces ¿cómo habitar en un mundo en donde hay pluralidad de opiniones que la tensan? ¿cómo recobrar la facultad de hablar, de ocuparla con nuestro cuerpo y voz? Si estos procesos nos dejan mudos es porque “el enmudecimiento aflora no sólo (aunque éste es el caso mas frecuente) cuando el abismo entre persona y persona es demasiado amplio o demasiado peligroso para ser superado, sino también cuando es demasiado estrecho para que aún sea necesario tender un puente lingüístico.” 19 Por lo que es sumamente urgente recobrar la distancia para poder recobrar la facultad de nombrar y denunciar. “Todo hablar exige una distancia mínima: la comunicación sólo tiene sentido si hay un desnivel entre quien habla y quien escucha.”20

Tenemos el reto de recobrar la facultad para comunicarnos, y no sólo eso, sino exigir que la gerencia de nuestras vidas no sean llevadas de manos de “expertos” y políticos que pretenden aniquilar nuestros modos de existencia21 por unos “correctos”, “inevitables”, “deseables”… El reto es tomar la distancia prudente para percibir cuando comienzan las razones y cuando comienza el ruido de los discursos sobre la administración de nuestra vida. Discursos que tienen efectividad cuando “nublan nuestras percepciones”22 y “paralizan nuestras capacidades.”23

Tenemos que retar la comunicación sabiendo que existen usos de las palabras –que por sus usos fetichizados, repetidos y gastados– nos complica nuestro posicionamiento. Por lo tanto, ejercitémonos en tender puentes lingüísticos y en una (re)creación afectiva para ir construyendo nuevas cargas de significados.

Nos urge pensar palabras que puedan animar al pensamiento, nos urge decir palabras que movilicen al habla y nos urge movilizar las palabras para que el pensamiento no se estanque, y, es más, para que lo que pensemos de ellas no sea más denso que lo que tenemos que decir.


1 ADRIÁN ESCUDERO, Jesús; TORRES, Helen. Generacion-de-mundo(s). Conexiones e interferencias entre el pensamiento de Donna Haraway y Martin Heidegger. Octubre 15. [En Línea.] Disponible en: [https://www.youtube.com/watch?v=Pq8bKWl_aj8]. La metafísica dentro de este texto se trata como algunas estructuras que comprenden una realidad. En concreto la realidad del ser.

2 “Por «tecnocracia» no entiendo la primacía de los tecnócratas (como si fueran un grupo de especialistas, que hoy dominarían la política), sino el hecho de que el mundo, en que hoy vivimos y que se encuentra por encima de nosotros, es un mundo técnico.”*

* ANDERS, Günther. La obsolescencia del hombre. Volumen II. Sobre la destrucción de la vida en la época de la tercera revolución industrial. 1ª ed. Valencia : Pre-Textos. 2011. p. 13.

3 ADRIÁN ESCUDERO, Jesús; TORRES, Helen.

4 El hoy lo podemos sentir como uno desfasado temporalmente si hacemos una lectura que respete rigurosamente la historia, tanto del texto, como los eventos históricos que tenían lugar “en un entonces” antes del nuestro. Sin embargo, en este caso creo que este hoy está de todo menos anticuado, más bien, podría estar de todo menos eso. Pienso que está terroríficamente presente. Hoy la técnica, los objetos técnicos y la tecnología imperan en nuestro mundo “actual” de una manera apabullante. Noto que el texto tuvo una facultad profética, o más bien, que con su empleo del hoy tuvo en cuenta la particularidad anacrónica de la propia historia: el tiempo donde ocurre –los eventos, acontecimientos y hechos históricos– no son ajenos a otros, sino que más bien construyen una estructura-historia diferente. La deja ver más como un continuo y menos como una construcción de “eventos particulares”.   

5 Es “uno” en tanto que lo que diferencia una bomba de otra no es su una diferencia de número, sino de iteración (más adelante explicaré el concepto). Una bomba no se diferencia de la otra salvo en su acto de consumo, que aquí “no es más” que hacer efectivo un desastre.

6 Digo total teniendo en mente que desde que se lanzó la bomba en Hiroshima y Nagasaki, las potencias siguieron mejorando y luchando por ver quién tendría la mejor. Y esta lucha se llevó a cabo desde un juego de ocultamiento y desocultamiento. La Guerra Fría fue una profunda lucha de presión psicológica (no quiero decir que pueda reducirse sólo a esto) donde era latente un inminente ataque por parte de cualquiera. Por lo tanto ¿cuál es el poder real de la bomba?

7 En este contexto entiendo por totémico una configuración de significado por medio de un símbolo. El tótem puede ser entendido como una representación contextual y cultural que caracteriza a una “tribu” concreta. Sólo que ahora siguiendo la línea de Anders no hay una sola concreta, sino que, en tanto que todxs estamos unidxs por la técnica, las diferenciaciones se hacen difíciles de discernir.

8 ANDERS, Günther. (2011). p. 25.

9 Ibíd.

10 ÉRIC, Sadin. La inteligenicia artificial o el desafío del siglo: anatomía de un antihumanismo radical. 1ª ed. Buenos Aires : Caja Negra. 2020. p. 19. Antropomorfizar en este sentido quiere decir figurar la técnica como un elemento que tiene correspondencia con facciones y características humanas, pero con el objetivo de implementar un discurso ideológico.

11 Ibíd.

12 Ibíd. p. 70.

13 Ibíd. p. 22 – 23.

14 Ya no podemos pensarlo de esta manera. Estamos muy lejos del pensamiento del capitalismo del siglo XIX e incluso del XX que el mundo era una mina infinita, eterna, inacabable. Las condiciones materiales del mundo han cambiado brutalmente desde este siglo por un hiper-saqueo de la tierra. El saqueo de la tierra entonces se adapta hacia otro plano. Podríamos pensar que la adaptabilidad del capital ha sabido saltar de la productividad material de los recursos hacia la potencialidad de las facultades cognitivas. Si interesa indagar las consecuencias del llamado antropoceno recomiendo ¿Hay mundo por venir? Ensayo sobre los miedos y los fines de Déborah Danowski y Eduardo Viveiros de Castro, por ejemplo, el capítulo: …llegada al fin su hora. p. 33 – 56. Si por el otro lado, interesan algunas lecturas sobre el capitalismo cognitivo recomiendo Fenomenología del Fín: Sensibilidad y mutación conectiva. Recomiendo la infoesfera sensitiva. p. 39 – 66.

15 FISHER, Mark. La guerra del tiempo: Hacia una alternativa a la era neo-capitalista. En: K-Punk – Volumen 2. Escritos reunidos e inéditos (Música y política) 1ª ed. Buenos Aires : Caja Negra. 2020. p. 363.

16 SADIN, Éric. p. 250.

17 ANDERS, Günther. Post festum. En: Revista Laguna, 40; julio 2017. p.10.

18 Ibíd. p. 11.

19 Ibíd.

20 ANDERS, Günther. (2011) p. 157.

21 SADIN, Éric. p. 215.

22 Íbid. p. 291.

23 Íbid. p. 293.

BIBLIOGRAFÍA:

ADRIÁN ESCUDERO, Jesús; TORRES, Helen. Generacion-de-mundo(s). Conexiones e interferencias entre el pensamiento de Donna Haraway y Martin Heidegger. Octubre 15. [En Línea.] Disponible en: [https://www.youtube.com/watch?v=Pq8bKWl_aj8].

ANDERS, Günther. La obsolescencia del hombre. Volumen II. Sobre la destrucción de la vida en la época de la tercera revolución industrial. 1ª ed. Valencia : Pre-Textos. 2011.

____________. Post festum (1962). En: Revista Laguna, 40; julio 2017. p. 9 – 26.

ÉRIC, Sadin. La inteligenicia artificial o el desafío del siglo: anatomía de un antihumanismo radical. 1ª ed. Buenos Aires : Caja Negra. 2020.

FISHER, Mark. La guerra del tiempo: Hacia una alternativa a la era neo-capitalista. p. 363 – 370. En: K-Punk – Volumen 2. Escritos reunidos e inéditos (Música y política) 1ª ed. Buenos Aires : Caja Negra. 2020.

Ilustración por Paula Rodríguez

Escrito por:alejandro robles

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