Mi madre tiene, dirige, lleva, una cafetería junto a su hermana, un negocio familiar. Se nota mucho el empeño por seguir adelante y el cariño con el que preparan lo que las clientas les piden. Su cafetería ha sido para mi una especie de lugar de peregrinaje, al que ir a observar a la gente, pensar, permitirme conocer a sus clientas, incluso a iniciar mi relación de afecto con las plantas: en la terraza tienen muchas, mi abuela se encarga de cuidarlas y mantenerlas bonitas y alegres. Ellas llevan más de diez años con la cafetería, tiempo en el que han pasado muchísimas cosas, buenas y malas que se han ido dando y de las que a veces me he enterado en pequeñas dosis. Detrás de la acción de subir la persiana cada mañana hay mucha mucha perseverancia y amor por la gente, por conocerla y hacerlas pasar un rato bien agradable en el café.

Esta conversación tiene como objetivo dar a conocer todo lo que puede haber detrás de este tipo de negocio, aportar una mayor consciencia a las clientas en general sobre las alegrías, complicaciones y las desventajas de llevar pequeños bares, cafeterías o restaurantes y generar empatía hacia ellos, más necesaria aun en estos tiempos de pandemia. 

¿Cómo es tener un negocio aprendiendo a gestionarlo todo desde cero y sobre la marcha?

Un poco complicado, porque eres un poco novata en todo y vas aprendiendo conforme van saliendo las cosas, como siempre ponen tantas trabas, papeleos… al final llega un momento en el que piensas “¿estoy haciendo bien?, ¿saldrá bien esto?” Son las inseguridades del principio, miedos e inseguridades que tienes después de que te pongan tantas trabas para los permisos.

Aprendiendo a base de errores.

Sí, a base de errores e insistir, preguntar… siempre se va aprendido, pero el proceso no es una experiencia desagradable porque la haces con ilusión, las inseguridades siguen estando ahí pero ante todo la ilusión.

 ¿Tenías ilusión por abrir el café?

Sí, porque el negocio era mío y me gusta el trato con la gente, sabía que allí estaría bien. Un negocio así lo haces tuyo, lo formas como tu quieres. Depende de lo que hay trabajando detrás es lo que por delante entra.

¿Compartes con alguien más esa ilusión?

Pues sí, con mi hermana pequeña, que es casi como una hija. Hemos compartido sobretodo momentos muy buenos y algunos pequeños no tan buenos (risas). Estoy muy contenta de poder trabajar con ella, nos compenetramos muy bien, está claro que no habría tenido la misma ilusión sin ella.

¿Cómo está siendo llevar una cafetería durante estos trece años?

Ha habido de todo, he tenido temporadas buenas económicamente y otras malas.

Cuando te embargas en esta situación y tienes que invertir el dinero que tienes para no pedir préstamos, lo que quieres es trabajar y poder pagar todo lo que hay que pagar, y cuando tienes faena vas mas desahogada psicológicamente. Cuando baja la faena ya empiezan las preocupaciones y yo que soy una persona que le da muchas vueltas a las cosas, me preocupo mucho y entonces se pasa mal. Pasé la crisis de 2007, momentos muy duros, pero cuando pasas esa situación piensas, “he aguantado esto, si aguanto, olé yo”.

Durante la crisis intentaste abrir más horas pero los vecinos no te dejaron, respeto a estos impedimentos, ¿qué tienes que decir?

Como des con algunos vecinos que no les hace gracia tener un negocio de este tipo la tienes liada porque te ponen trabas de todas las maneras. Intenté ampliar el horario para poder hacer frente a los pagos que son muchos, gracias al sueldo de mi marido íbamos tirando, pero yo trabajaba de lunes a sábado 8 horas y no ganaba ni un duro, veía ni un céntimo de sueldo.

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¿Qué cosas te gustarían que cambiaran relacionadas con llevar una cafetería?

Ya sabemos lo que significa ser autónoma… ser autónoma es una caca, así de claro. A mi no me gustaba trabajar pagando autónomos porque se que el día de mañana me pasará factura, voy a tener que sobrevivir con una pensión que será otra caca, no tienes derecho a casi nada. Ahora se van arreglando un poco las cosas, incluso te dan un poco de paro, pero no estoy segura.

Durante un tiempo estuve ingresada en el hospital, no podía trabajar así que me cogí la baja y tenía que pagarlo todo con 600 euros que me daban, 300 iban para pagar los autónomos y con el resto sobrevivir. Ser autónoma es muy peliagudo.

Ese gasto está dentro de lo normal, pero luego hay otras cosas como el impuesto de la basura, pago muchísimo aun no haciendo la misma cantidad de basura de un restaurante. Yo no hago comidas, la basura que acumulo son solo botellas, latas, tetrabriks de leche, papel… Es injusto, tendrían que catalogarlo mejor pero según el permiso estoy dentro de la categoría bar/restaurante y por ello los impuestos son mayores, porque para tener bebidas alcohólicas tienes que tener licencia de bar.

¿Qué cosas te siguen preocupando después de todos estos años de experiencia en el negocio?

Mis preocupaciones ahora es poder trabajar mejor y dar mejor servicio mis clientes, porque al tener pocos ingresos te encuentras limitada, me gustaría incorporar a alguien para trabajar conmigo para no quedarme sola, ya sabemos que a la gente no le gusta esperar, no siempre se llega a tiempo a todo, me gustaría solucionarlo, pero los ingresos actuales no me lo permiten. También me gustaría tener un sitio de trabajo más amplio del que tengo para poder hacer cómodamente bocadillos, ofrecer una carta más amplia, tener más espacio para guardar genero… todo eso significa mucha inversión, comprar congeladores más grandes, un horno para hacer mis propias pastas… comprarlas hechas me sale muy caro.

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¿Encuentras injusto el precio por el que compras las pastas?

El genero me sale mas caro que si lo comprara en un supermercado, ya que al tratarse del ramo de hostelería el coste es más elevado, es otro sistema. Cualquier electrodoméstico que compre será más caro también, como es de hostelería te cobran muchísimo, todo lo relacionado sube, un lavavajillas me puede costar tranquilamente 2000 euros, son pequeños pero en dos minutos te hacen la lavada. 

Oyes muchas historias de tus clientes a lo largo del día, ¿crees que se pueden establecer relaciones especiales entre quién hay detrás y delante de la barra?

Sí, y tanto, llegas a hacer amistades muy buenas, he conocido a gente que solamente por el hecho de conocerlas me ha valido mucho la pena trabajar cara al público. Conoces todo tipo de personas, sus aventuras, desventuras, su sabiduría.

Porque a ti también te gusta escuchar.

Cuando piden un café no puedo dejarlo en la mesa sin decir una palabra o cruzar alguna conversación, así conoces a tus clientes, indagas con gente muy interesante y aprendes mucho, a veces se me pone hasta la piel de gallina con las historias que me cuentan. Eso es lo más positivo de todo, el tratar con las personas es lo que más me gusta.

A mi me gusta ir porque, si tu eres de hablar, yo soy de observar y escuchar a la gente hablar.

Te fijas en todo, a veces haces un poco de psicóloga y aprendes caracteres y maneras de hacer. Una cafetería es un sitio de relax donde la gente se desinhibe, queda con sus amistades…

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Esto de preparar un café o bocata a alguien, es especial en si.

Es un servicio, ¿a quién no le gusta sentarse y que le sirvan? Los bocadillos de los bares están más buenos que los de casa, lo que te prepara otra persona sabe mejor (risas). Tomarte un café de máquina de una cafetería no tiene nada que ver con preparártelo en casa, estar simplemente sentado en el café y hacer un poco de vida social es muy positivo para las almas (risas).

Ahora que has mencionado lo del contacto social, con la pandemia ha cambiado muchísimo, ¿cómo está tratando a tu negocio?

Fatal, porque sigues pagando los gastos, luz, internet, impuestos… solo tengo una mínima ayuda de 600 euros, lo que me cuesta el alquiler, ¿cómo pretende el Gobierno que viva? Solamente he cobrado un mes la ayuda, el pasado cobré la mitad, espero cobrar algo más pero aún lo tengo que ver.

No te sientes apoyada por las instituciones.

No, porque todos son mentiras, por la televisión dicen muchas cosas que luego no son verdad, o son medias verdades. Lo que informan los políticos: “que los autónomos no tengan miedo, les ayudaremos, son los primeros en sufrir” Nos iban a dar 2000 euros, pero te ponen muchas trabas para beneficiarte de la ayuda, primero, depende del tipo de autónomo que eres, ¡porque hay diferentes clases!, yo según lo que me ha dicho el gestor, tengo una sociedad limitada con otra persona y por tanto no puedo conseguir esa ayuda. Pero sigo siendo una persona que necesita comer y seguir adelante como los demás.

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Y el gestor es quien lleva a cabo todo el papeleo, eso es mucho trabajo e imagino que su ayuda os sale cara.

Lo dificultan tanto que no te lo puedas gestionar tú, por la cantidad de papeles que te piden… es imposible de realizar para una persona que no tiene por la mano todas estas cuestiones, ¡hasta para los mismos gestores!

La otra cosa es lo que pasa con la ayuda de la Generalitat, yo podría acceder a otra ayuda de 200 euros, pero resulta que de esa cantidad tienes que ir descontando porque tienes que declarar ese dinero y por tanto, lo desgravan, los 200 pasan a ser 160, y de esos réstale casi 80 euros que cuesta la gestión del gestor. Haces cuentas, ves el total y piensas que en realidad no ayudan nada.

¿Por qué crees que no ayudan?

No tienen para tanta gente, son egoístas, solo se ayudan a ellos mismos, a ellos que no les falte de nada. Pero se llenan la boca diciendo que están ayudando, eso sí. Yo gracias que he podido ir tirando de unos pequeños ahorros, pero si no hubiera tenido que ir a buscar comida a Cáritas.

¿Has sentido más el apoyo de la gente, entonces?

En general sí, sobretodo por mis clientes y clientas, porque ya sabes que he tenido problemas con los vecinos, pero mis clientes nos han apoyado muchísimo durante estos meses a través de mensajes, de todas formas, del dicho al echo hay un trecho (risas). Hay mucha solidaridad pero a la hora de la verdad, cuando tienen que ayudarte, algunas personas no están ahí para hacerlo. Los vecinos que he mencionado por ejemplo, no me dejaron poner 3 mesas en la acera comunitaria durante la fase 1, que no se podía entrar en los locales ni tampoco podía usar la terraza interior.

Hay de todo, hay gente que te apoya un montón y aquellas que tendría que echarte una mano de verdad, acaban siendo los que te ponen una soga al cuello.

¿Quieres decir algo para cerrar?

Para cerrar decir que se está muy bien en casa (risas) y que me va a costar arrancar, empezar con la vida cotidiana y tirar para adelante, y sobretodo intentar no agobiarme y estar más feliz a la hora de trabajar. Esto de tener un negocio propio tiene su pros y sus contras, a veces pienso que me gustaría trabajar en una empresa donde no dependiera de mí el tirar adelante el negocio.

Luego está lo positivo de todo esto, que es el cariño de la gente.

@elcafedecancortes

Ilustraciones de Paula Rodríguez

Un comentario en “Lo que hay detrás de un buen café

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