Hay algunos refranes como ‘’más vale pájaro en mano que mil volando’’, ‘’a boca cerrada no entran moscas’’ o ‘’aunque la mona se vista de seda, mona se queda’’, entre otros, que nos han hecho mucho daño y han dado a entender cosas que no son del todo verdad. Aunque cuesta mucho desprenderse de cierta parte de la cultura popular conformista, incierta y superficial, a la mayoría de refranes les queda poco tiempo en los labios de nuestra sociedad. Hoy en día la gente prefiere usar un ‘’deammit’’, ’’what the fuck’’, (‘’holly cow’’ es de mis preferidos), en todo tipo de situaciones. Esos y otros anglicismos, como ‘cool’, que ya basta como opinión positiva, han substituido la mayoría de refranes, excepto ‘’ a lo hecho, pecho’’ y ”dios les cría y ellos se juntan”, esos nunca morirán.

Pero no me entristece substituirlos. De hecho, son substituibles porque la sociedad de hoy en día se comunica de otra forma, y con el significado de ciertas palabras pasa algo parecido, es decir, no van a desaparecer, pero sí deberían evolucionar porque interpretan de forma limitada y anticuada ciertas palabras. Es el concepto de la RAE poco moderno, el concepto que generaciones pasadas, con otras necesidades, han atribuido, y concepto que también comparten, de forma errónea, la mayoría de medios, incluso los anuncios de Spotify, en los que intentan ir de personas cool pero lo único consiguen es ser unos pesados poco originales. 

De vaga conceptualización de las palabras ”trabajo, ”exigencia”, y ”productividad” se sufre, en secreto o inconscientemente. Intentamos superar con pastillas o en forma de autoengaño significados de ‘’trabajo’’, ‘’exigencia’’ y ‘’productividad’’.

Exigente:

adj. y com. Que exige caprichosa o despóticamente.

Ser exigente siempre se ha visto como algo negativo, algo para echarte en cara cuando discutes con tu padre sobre lo malo que está el tomate frito que ha puesto en los spaghettis, por ejemplo. En definitiva, es algo malo y si es algo malo, deberías deshacerte de él. Tira por el water la imagen de aquello que quieres, como lo quieres y qué crees que te mereces, porque te lo digo yo* (en realidad yo sí soy un autócrata, pero que quede entre nosotras).

Trabajar:

  1. intr. Realizar cualquier actividad, física o intelectual.
  2. Tener una ocupación estable, ejercer una profesión, arte u oficio.
  3. Estar cumpliendo esta profesión u ocupación.
  4. Utilizar un determinado material o comercializar cierto producto.
  5. Poner fuerza y afán para vencer alguna cosa.
  6. Mantener relaciones comerciales con otra persona o empresa.
  7. tr. Ejercitar alguna cosa o insistir sobre ella para perfeccionarla o desarrollarla.
  8. Dar forma a un material.
  9. prnl. Ablandar a alguien o saberle tratar para conseguir algo de él.

Trabajo es una de las palabras más casposas del diccionario. Por suerte su concepto está mucho más desarrollado, excepto culturalmente. Ser ama de casa, ocuparte de tus hijas, no es un trabajo, escribir durante todo el día sentada en la hamaca en tu jardín sin ánimo de lucro (en realidad estaría genial poder sacarle beneficio al menos, para pagarte una buena quiropráctica), tampoco. Aquí falla algo, es bien sabido que las hormigas trabajan, (mucho más que algunas de nosotras) pero ocuparse de todo (personas y cosas), o estar escribiendo en el jardín, todo ello durante mucho más de ocho horas, no lo consideramos un trabajo. Una vez más, el gran autócrata ha decidido qué tiene que ser para ti trabajar, ni más ni menos.

Es frustrante no dejarnos entender que el trabajo que llevamos a cabo es igual de legítimo que el de la persona que pasa 8h sentada en una oficina.

Productividad:

  1. f. Cualidad de productivo.
  1. Capacidad de producción por unidad de trabajo,superficie de tierra cultivada,etc.:
    la productividad del terreno es muy escasa.

La palabra productividad, nuestra vieja amiga, (”hello productivity my old frieeend’‘, en realidad, las letras de algunas canciones, como ésta de Simon and Garfunkel, podrían ser los nuevos refranes del sXXI, como los memes).

Que levante la mano quien no haya tenido ansiedad por creer que no está siendo productiva. Nadie, excepto los creadores de Don’t Hug Me I’m Scared y otras obras maestras.

La palabra productividad en ocasiones es como un espejismo que nos imponemos ver, la mayoría de veces solo resuena en nuestra cabeza para hacernos sentir mal por estar estiradas escuchando música, por estar viendo entrevistas a los actores de Star Wars, o por mirar durante toda la tarde animaciones de Lee Hardcastle en YouTube. 

Ludwig Wittgenstein decía, ”los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo”. Que la falta de modernidad y de saber ver y observar de ciertas personas o autoridades no nos limite ni nos hagan sentir menos.

Yo*: significado cultural, a veces de diccionario, de una palabra.

 

Escrito por:paularodriguez

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