Ésta era una conversación pendiente con mi amiga Nadia Servilha, surgió hace unos meses estiradas, (junto nuestra amiga Alba) al lado del río, en una parte del bosque que ellas dos conocen bien. Empezamos a hablar sobre la familia, la muerte, el echo de migrar; qué supuso para los padres de Nadia y por qué motivos migraron de Brasil a España. O quizás no fue allí… ¡en todo caso ellas lo recordarán mejor que yo! De lo que estoy segura es que esa conversación sembró una semilla, preguntas que me siento super afortunada de poder resolver con Nadia.

¿De qué forma da vida la tierra?

De la tierra proviene todo y todo vuelve a ella, de modo que ese todo es un Todo diverso. Ahí es donde radica su riqueza. El lugar que ocupamos con nuestros cuerpos es la propia Tierra. La madre Tierra, el planeta Tierra… no se puede negar que de ella provenimos, como todo lo que vemos crecer al nuestro alrededor. Ya sea mineral, vegetal o animal, incluso lo etéreo y su relación con el cielo o el espacio en su vasta amplitud. Todo guarda relación con la tierra, pues es nuestro punto de partida. De ella nacemos y todo lo que alberga es vida. Una vida que viaja en forma de energía y, como tal, se transforma. En todo momento, es inevitable, porque no se puede frenar la vida, es cíclica.

¿Qué te ha enseñado la tierra?

Pues aun me queda mucho por aprender, sin duda, pero, en lo fundamental, me ha enseñado que es la vida en sí misma y, por lo tanto, me enseña a valorarla con el trato que se merece: respeto y culto hacia ella. Sin duda, con solo observar el proceso de germinación de una semilla, por ejemplo, una se da cuenta de muchas cosas. Lo muy fuerte que es la naturaleza, a pesar de que a veces su apariencia sea delicada. También que todo funciona a un ritmo cíclico, cada ser en sí se desarrolla en su propio tiempo, que a la vez forma parte de uno que lo engloba todo.

Digamos que, en estar en contacto con la tierra, en la conciencia se produce una conexión que te ayuda a comprender y asumir que tu propio ser es naturaleza, que proviene de esa tierra y que te debes el mismo respeto, porque ha de ser recíproco y total. Como cualquier relación sana, donde el canal de respeto es el amor.

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¿Cómo se ha adorado a la tierra? ¿Y odiado?

El culto hacia la Tierra es tan antiguo como las personas mismas. El vínculo con ella es innegable, por el hecho mismo de que sin nutrirnos de lo que nos ofrece, nos morimos (y ni siquiera nacemos, vaya). Por lo tanto, creo que esa relación y adoración hacia la tierra ha estado presente siempre desde que desarrollamos conciencia. El cómo es muy diverso también, porqué la humanidad ha pasado por distintas etapas y con la consolidación de pueblos, culturas…cada cual desarrolló su propio lenguaje hacia la vida. Sus rituales, sus sacrificios, sus celebraciones, sus oraciones, sus saberes, sus medicinas, su cotidianidad. Es muy amplio, pero entiendo que, a parte de honrarla, su amor por ella llevaba al fin mismo de cuidarla, preservarla. No con la idea que se nos viene hoy, en que “preservar la naturaleza” responde a una necesidad que ha sido llevada al límite por la imposición de un sistema destructor. Un sistema ideado por un norte global, geopolíticamente hablando. La idea original la entiendo como una adoración pura, con el sentido de observarla, sentirla, entenderla y, por todo ello, respetarla.

Tengo la sensación de que, con las plantas de interior sobretodo, no se le da tanta importancia a la tierra. Es más de ‘’dejar ahí la planta y que crezca sola’’, porque la mayoría de personas solo las tienen como mera decoración estética, la cual, como ser vivo que son, no cuidan.

Sí, totalmente. En una cultura donde todo es mercancía, las formas surgidas de la naturaleza misma también se vuelven un mero producto (aunque nunca dejan de ser lo que son realmente: vida). Es un pensamiento normalizado. La superficialidad no sólo es algo que responde a un estímulo que puede ser manipulado, como por ejemplo crear una tendencia. Algo que nos entrará por una vía sensitiva (sobretodo visual) y quedará en una estética hueca y estacional o temporal. 
 Como no se incita a desarrollar una conciencia y una espiritualidad (fundamental para valorar la vida en sí misma), la gente pierde parte de su misma esencia. Y, con ello, se insensibiliza.

Toda energía se desvía, entonces, hacia intentar llenar ese hueco existencial. Y para eso, el sistema (con notable ventaja ante el individuo) ya ha ideado el cierre de su fin económico: la dependencia. A mayor vacío, mayor las ansias de llenarlo. A la vez que ese anhelo, tan frustrado, no cesa porque no llega nunca a completarse.

Lo curioso, respecto al enunciado, es que las plantas realmente crecen solas. No necesitan (nunca lo han necesitado) la acción directa del ser humano. Por lo que también se normaliza ese sentimiento y pensamiento de que quien tiene una planta, por el simple hecho de “poseerla”, es superior. Es decir, todo lo que conlleva el pensamiento en el que nos sumerge ese modelo de sociedad productivista, parece querer (falsamente) reafirmarnos con el derecho de decidir sobre otros seres. Como podría ser el hecho de tener una planta “porqué es navidad, luego la tiramos”.

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¿Crees que hemos olvidado como cuidar la tierra?, ¿le hemos ido dando menos importancia hasta olvidar lo que es y lo que simboliza?

 Sin duda alguna. Se nos ha desdibujado la esencialidad de lo que nos sostiene, nos nutre: el alimento y el aire mismo, que no provienen de nada que no sea la tierra. Como las plantas y el oxígeno, o los árboles y sus frutos. Eso es lo que nos llena realmente, en cuerpo y alma. Es literal que es lo que nos hace estar aquí, ahora, con los pies sobre la tierra misma. Y nos llena desde el momento en que inspiramos hasta el que exhalamos. Des de que nos alimentamos, hasta que defecamos, lo cual, es plenamente orgánico.

La hemos olvidado porqué nos han educado para responder a las exigencias de un sistema productivista. Y nuestra educación se ciñe a un modelo aun propio de la revolución industrial (al que le precede el militar): mecanización para aumentar la producción y rendir, cada vez más, a esa sobreproducción en masa. Cosa que tampoco responde bien al panorama actual donde la tecnología ha suplantado toda esa mano (y mente) de obra basada en la mecanización. Por eso se encamina a estas nuevas generaciones hacia el campo de la tecnología. No para prepararlas ante los riesgos que esto supone para el planeta y la humanidad. Ni siquiera para crear una tecnología ética que ayude, desde donde se parte, a restaurar y regenerar. Sino para perpetuar ese mismo sistema, modernizándolo y explorando (explotando) vías de subsistencia.

Obviamente hablo desde la generalización por el gran impacto de las políticas neoliberales y globalizadoras. En los pueblos originales (en el contexto de este mundo, un mundo colonizado), y en tierras de todo el planeta, siempre ha existido y persistido la cultura hacia la tierra y la sabiduría de ésta. El mundo, para la humanidad, no se sostendría sin el conocimiento de la naturaleza y el trabajo que conlleva, porque todo proviene de ella.

¿Cómo se puede recuperar esa relación? Aunque en muchos países o zonas concretas ésta aún es bien plausible, ¿qué las diferencia de estos otros lugares en los que se ha ‘’querido olvidar’’ de ella?

La diferencia es que hay una imposición muy marcada por parte del hombre (blanco) que se remonta a tiempos de colonización (aun vigentes). Es decir, en el momento en que la relación con la la naturaleza es fragmentada, esa brecha no hace más que expandirse. Y, a mayor brecha, mayor beneficio económico. Es una relación de poder. Por lo tanto, la mentalidad del que quiere conquistar más y más para imponer más y más y tener más y más, se fundamentará de los argumentos que quiera (siendo, éstos, mutables con el tiempo) con tal de ir hacia ese más y más. Como lo fue el propio cristianismo, por ejemplo, y como lo fue (y es) la ciencia en el momento en que los propios padres de la ciencia moderna (es decir, la que heredamos de forma directa) sostienen la idea misma de que la naturaleza, la tierra, ha de ser fragmentada y explotada con tal de sacarle la mayor información y beneficio posible. Es decir, se perpetúa y reafirma en una idea que se viene fermentando desde mucho antes (véase el mundo de las ideas vs. el mundo de las cosas de Platón), y de que la ciencia es superior al saber (hasta entonces) popular.

A partir de toda esa división, ha sido posible el entendimiento de que un ser puede sentirse superior e imponer la esclavitud de un pueblo entero por su color de piel, por sus diferencias culturales y/o por un criterio clasista. También entre sus “iguales” crea una relación de poder, como lo ha sido el despreció hacia la mujer. Digamos que sin someter a los otros, no se hubieran posicionado sobre nadie ni nada. Lo cual no hubiera hecho crecer tanto un sistema como el capitalista y, ni mucho menos, hubieran podido gozar del beneficio y los privilegios del modo en que ha ocurrido: exclusivo.

Entonces, la relación con la tierra ha de renacer de una voluntad muy fuerte de resistir y luchar contra la opresión de dicho sistema de consumo. Y eso no es posible si se continua adoctrinando generación tras generación igual a la anterior e, incluso, endureciendo, normalizando y perpetuando la brutalidad. Si en esta lucha gana la ignorancia y el conformismo del privilegiado, imposible. Porqué se crea entonces, mejor dicho, se recrea una lógica igual de colonial. Ante esta urgencia por la destrucción de la tierra, la naturaleza, se llega, consciente (y tanto) e inconscientemente (también), a asumir que algunos habrán de pagar más que otros por este cambio. Y ese “algunos” no se espera que sean más que los que han estado soportando el peso duro de este sistema siempre. Todas esas personas que sufren la violencia directa y estructural en primera línea. Las mismas que sostienen el planeta, que nunca quisieron este sistema y que jamás son recompensadas sino silenciadas, sometidas y/o masacradas.

La clase media(alta) del denominado primer mundo es una clase muy numerosa que ha de responsabilizarse de sus actos y dejar de basarse en una moral tan mediocre como su clase misma, en la cual me incluyo por mis muchos privilegios. Obviamente, la intención es derrocar a esa élite, no creo que deban quedar impunes. Pero alargar el tiempo con la excusa de esperar que “los de arriba” hagan algo… Eso no va a suceder y quienes lo utilizan como escudo es porque tienen privilegios. Élite = minoría, así que: revolución.

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Tierra y comida van de la mano, así como la música… la cultura de un país o zona del mundo. Menuda fuente de vida, en varios significados.

Exactamente. La identidad de un pueblo viene de lo que lo rodea y su capacidad para observarlo. De esa contemplación emerge la relación entre humanidad y naturaleza. Porque se sella el ciclo y todo lo que alberga en su interior es vida, como un vientre, como un huevo.

La creatividad surge de la materia prima. Desde lo que somos hasta como podemos interactuar con nuestro ambiente. Si la relación que se establece es sana, solo puede, ésta, fortalecerse mutuamente.

Y la energía que hay en ella… ¿Tu la percibes como un gran todo?

Yo soy consciente de dónde me he criado y con qué herramientas, por lo que me considero una persona en un proceso de desintoxicación. No me gustaría (sería contraproducente) caer en tópicos de la romantización de la naturaleza, porqué esa es una manera más de auto engañarse y ser atrapada por las garras de esta sociedad. Si se parte de este punto de manera repentina, sin pasar por un punto de inflexión, se acaba emulando al pensamiento del que se intenta huir: basarse en el privilegio para conseguir un interés individual, sea este una casa en el monte con gallinas y huerto o el último modelo de teléfono del mercado. No seguir el ritmo necesario para dar los pasos hacia una transición saludable, es también ignorar un primer gran paso: ser conscientes de nuestro propios ritmos y acompasarlos con los ciclos de la naturaleza. Que ni por asomo responden a la instantaneidad a la que se nos ha “malacostumbrado”. Y, no por ello, ser pasivos.
 Además, la vida en el campo requiere esfuerzos y sacrificios, nunca ha sido lo contrario. Lo que sí siento es que quiero encaminar mis energías hacia esos esfuerzos y sacrificios. En definitiva sí, claro, siento que las energías que desprende La Tierra nos abraza a todos, sin distinción. Porque ella es una madre que no rechaza a ninguno de sus hijas, ni hijos. Yo solo quiero ser buena hija.

film

¿Conoces algún poema o canción que la ensalce?

Numerosos poemas y cánticos, incluidos los propios. Pero compartiré un samba que dice así…

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Escucha la canción aquí

Y esta canción, brasileira, también. Música caipira, lo que vendría a ser música del campo. ¡Viva la soberanía alimentaria!

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Escucha la canción aquí

BIBLIOGRAFÍA

Para des-construirnos hace falta re-educarnos, y  para eso hemos de ampliar nuestros referentes y dar eco a las voces que son silenciadas.

Ecofeminismo: Un libro que, en mi opinión, desmigaja muy bien el sistema capitalista heteropatriarcal en relación a los distintos aspectos que trata el feminismo y la ecología. Vandana Shiva, junto a Maria Mies ofrecen dos puntos de vista a cerca de la opresión patriarcal sobre las mujeres y el pueblo, siendo dicha explotación un espejo de la explotación de la naturaleza misma.

A queda do céu: Un libro escrito por el chamán Davi Kopenawa, en el que nos cuenta la cultura i historia de los yanomamis en la selva amazónica y cómo la cultura occidental arremete violentamente contra los pueblos indígenas y la propia naturaleza en su búsqueda incesante de beneficio económico. Deforestación, explotación de las montañas y territorios por la minería del oro… Este libro se encuentra en pdf en português, aquí.

Yurugu: An African-Centred Critique of European Cultural Thought and Behavior: El subtítulo de este libro escrito por Marimba Ani describe muy bien su contenido mismo. Una crítica (centrada en África) sobre la cultura y el pensamiento europeo. Este libro es encuentra en pdf en inglés, aquí.

Necropolítica: Un libro escrito por Archille Mbembe, en el que expone con total claridad la soberanía del capitalismo de este siglo, brutalmente violenta, llevada a la práctica como un modo de gestión de la población. Ésta, reducida a la mercancía. Los movimientos sociales no se reducen a las actividades académicas, la teoría. El ecologismo, junto a otros movimientos como el feminismo, o cualquier estudio desde el punto de vista antropológico, no se reducen a la teoría. Eso sería hipócrita y pedante. Por eso, cabe recordar también que hay personas que llevan años luchando, siendo silenciadas y asesinadas por sus acciones, por su activismo.

María Teresa Panchillo: Activista y poeta que utiliza la poesía como herramienta política en la lucha del pueblo mapuche. Conversación.

Berta Cáceres: Activista que lideraba el pueblo indígena Ienca, asesinada en 2016. Documental.

“Vos tenés la bala… Yo la palabra… La bala muere al detonarse… La palabra vive al replicarse”

Bety Cariño: Activista en frente de la organización comunitaria en Oaxaca, México. Asesina en 2010. Conversciones, poemas.

 

Fotografía por Paula Rodríguez

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