La verdadera amistad sabe así

Siempre he pensado que ser buenx amigx es una habilidad que todxs tenemos automáticamente después de nacer. Creía que ese bebé llorón de cara arrugada y pies gigantes ya tenía la capacidad de sentir afecto y desinterés por las personas con las que cruzaría cuatro palabras, (también creía que esas cuatro palabras ya eran suficientes para considerar a esx receptorx mi amigx). Nadie me había sentado y hablado seriamente sobre qué era la amistad, ni siquiera recuerdo haber tenido más de dos conversaciones sobre como apareció mi hermana de repente en una habitación de hospital junto a mi (nuestra) madre. Por aquel entonces la única noción que tenía de la amistad era lo que decían las revistas para adolescentes (redactadas y maquetadas en Mordor), y esas pulseras que tenían grabado en una placa la abreviatura ”BFF”.

La amistad se lucía en una pulsera y si para unx niñx la amistad era eso, ¿qué profundidad puede tener el concepto para esa persona?, ¿con qué idea de la amistad crecerá y mantendrá hasta que se dé cuenta de la liada mental que ha tenido todo este tiempo?, si es que se da cuenta de que algo no acaba de funcionar. 

Es lógico que me llevara tantas decepciones con otras personas y conmigo misma, no sabía qué era exactamente lo que quería encontrar, no sabía qué forma tenía, a qué olía (ahora sé que huele a cerveza y a jazmín) o como se sentía y sentaba. Pese que ahora tengo el concepto de amistad mucho más definido, el tren de las decepciones sigue en marcha, pero cuando te encuentras con las personas que has estado buscando, es decir, amigos de verdad, eso carece de importancia.

Entonces es cuando realmente empiezas a entender qué es la amistad, y no se trata de eso que sólo pasa entorno a ti. La amistad no es un tesoro, no es algo contemplativo que tengamos que conservar con avaricia y recelo, tampoco es como la familia; la familia es una cosa y los amigxs son otra, (me pregunto si el cristianismo ha sido el causante de esta comparación). Lxs amigxs son aquellas personas con las que decidimos rodearnos, las amistades cambian porque cambian las personas y por ello la amistad nunca será algo perfecto, pero sí algo que merece mucho mucho mucho mucho mucho mucho mucho mucho mucho  la pena.

 

paularodriguez

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