El don de las palabras mal usadas

Algunos significados de los refranes ‘’más vale pájaro en mano que mil volando’’, ‘’a boca cerrada no entran moscas’’ o ‘’aunque la mona se vista de seda, mona se queda’’, entre otros, han dado a entender cosas que no son del todo verdad, y eso nos ha hecho daño.  Por suerte o por desgracia, (ya lo deliberaremos  con perspectiva en los futuros libros de texto),  las nuevas generaciones preferimos usar un ‘’deammit’’, ’’what the fuck’’, (‘’holly cow’’ es de mis preferidos), en todo tipo de situaciones. Esos y otros anglicismos, como ‘cool’, que ya basta como opinión positiva, han substituido la mayoría de refranes, excepto ‘’ a lo hecho, pecho’’ y ”dios les cría y ellos se juntan”, esos nunca morirán.

Pero no me entristece substituirlos, de hecho, estoy entusiasmada por la posibilidad de desprendernos culturalmente del concepto ”el silencio es oro” o que ‘Jack!!’ deje de creer que ”si eres una perra lo seguirás siendo que si eres fácil lo seguirás siendo en fin el que es no deja de ser” *. Y algo parecido debería suceder con el significado de ciertas palabras. Su concepto no es substituible, pero sí debería evolucionar, porque de vaga conceptualización de ”trabajo, ”exigencia”, y ”productividad” se sufre en secreto, inconscientemente, o a voces en Twitter.

Es el concepto de la RAE poco moderno, el concepto que generaciones pasadas, con otras necesidades, han atribuido, y concepto que también comparten de forma errónea la mayoría de medios, incluso los anuncios de Spotify en los que intentan ir de personas cool pero lo único consiguen es ser unos pesados poco originales e interpretar de forma limitada y anticuada palabras que tienen bastante peso en nuestra vida, como un día lo tuvieron ”aquaaihsieeh” (tus primeros intentos por hablar no son reconocidos por el diccionario ni por ningún miembro de tu familia) o, unos años más tarde el adverbio de negación hacia casi todo,”no”.

”Trabajo, ”exigencia”, y ”productividad”, son el ABC de la mayoría de personas y por ello merecemos una evolución en sus significados, porque… 

Exigente:

adj. y com. Que exige caprichosa o despóticamente.

Ser exigente siempre se ha visto como algo negativo, algo para echarte en cara cuando discutes con tu padre sobre lo malo que está el tomate frito que ha puesto en los spaghettis, por ejemplo. En definitiva, si es algo malo, deberías deshacerte de ello. Tira por el water la imagen de aquello que quieres, como lo quieres y qué crees que te mereces, porque te lo digo yo* (en realidad yo sí soy un autócrata, pero que quede entre nosotxs).

Trabajar:

  1. intr. Realizar cualquier actividad, física o intelectual.
  2. Tener una ocupación estable, ejercer una profesión, arte u oficio.
  3. Estar cumpliendo esta profesión u ocupación.
  4. Utilizar un determinado material o comercializar cierto producto.
  5. Poner fuerza y afán para vencer alguna cosa.
  6. Mantener relaciones comerciales con otra persona o empresa.
  7. tr. Ejercitar alguna cosa o insistir sobre ella para perfeccionarla o desarrollarla.
  8. Dar forma a un material.
  9. prnl. Ablandar a alguien o saberle tratar para conseguir algo de él.

Trabajo es una de las palabras más casposas del diccionario. Por suerte su concepto está mucho más desarrollado, excepto culturalmente. Ser ama de casa, ocuparte de tus hijxs, no es un trabajo, escribir durante todo el día sentada en la hamaca en tu jardín sin ánimo de lucro (en realidad estaría genial poder sacarle beneficio al menos, para pagarte unx buenx quiroprácticx), tampoco.

Aquí falla algo, es bien sabido que las hormigas trabajan, (mucho más que algunxs de nostrxs) pero ocuparse de todo (personas y cosas), o estar escribiendo en el jardín, todo ello durante mucho más de ocho horas, no lo consideramos un trabajo. Es frustrante no permitir ver que el trabajo que desempeñan ciertas personas es igual de legítimo que el de la persona que pasa 8h sentadx en una oficina.

Productividad:

  1. f. Cualidad de productivo.
  1. Capacidad de producción por unidad de trabajo,superficie de tierra cultivada,etc.:
    la productividad del terreno es muy escasa.

La palabra productividad, nuestra vieja amiga, (hello productivity my old frieeend’‘, en realidad, las letras de algunas canciones, como ésta de Simon and Garfunkel, podrían ser los nuevos refranes del sXXI, ¡como los memes!).

Que levante la mano quien no haya tenido ansiedad por creer que no está siendo productivx. Nadie, excepto los creadores de Don’t Hug Me I’m Scared y otras obras maestras.

La palabra productividad en ocasiones es como un espejismo que nos imponemos ver, la mayoría de veces solo resuena en nuestra cabeza para hacernos sentir mal por estar estiradxs escuchando música, por estar viendo entrevistas a los actores de Star Wars, o por mirar toda la tarde animaciones de Lee Hardcastle en YouTube. 

Ludwig Wittgenstein decía, ”los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo”. Que la falta de modernidad y de saber ver y observar de ciertas personas o autoridades no nos limite ni nos hagan sentir menos.

Yo*: significado cultural, a veces de diccionario, de una palabra.
2*: Comentario extraído de Yahoo respuestas.
paularodriguez

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