Mi madre fue la primera de los dos en utilizar internet en el móvil. Mi padre hace dos meses que tiene mi primer smartphone y su primer smartphone, es decir, el móvil que estuvo en el bolsillo de mi pantalón y en mi bolso durante cinco años, y que está a punto de cascarla según mi pronóstico, ha pasado a ser de mi padre. Pero a diferencia de mi madre, él no le saca ningún provecho, pocas veces he visto su móvil encendido, sólo lo carga. Ya no hablemos de utilizar apps que requieran internet, como Chrome o YouTube. En eso mi madre es una experta, se maneja bastante bien por ‘’iutiuf’’, está subscrita a varios canales de ciclistas y le da likes y comenta algunos vídeos. Poco a poco va superando mis expectativas de lo que es una madre en la red. Y de mi padre ya no espero nada, solo espero que sea feliz con el móvil que tiene y que deje de cargarlo tanto.

¿Pero qué pasa cuando un padre o una madre descubre las posibilidades de internet en el ordenador? ¿Qué pasa cuando, a sus cincuenta, descubren lo que tú a los trece? Primero les enseñas a utilizar el ratón, a teclear no sólo con el dedo índice,  a abrir su propia cuenta de Gmail y por consecuencia a enviar sus primeros emails, lo cual me parece la cosa más adorable del mundo. ¿No es adorable que no encuentren el botón de ‘’enviar’’ cuando la palabra está enmarcada en rojo delante de su ojo izquierdo? Me vienen ganas de darles un besito en la frente, es más, en ese momento te juro que si me piden cualquier cosa la hago, entro en una especie de estado hipnótico causado por su tierna ignorancia.

Su tierna ignorancia pronto se convierte en una obsesión, siendo dramática. Lo que sucede cuando juntas a un padre o a una madre y a un ordenador conectado a la red wifi es lo mismo que nos pasaba cuando jugábamos al Animal Crossing o a Mario Kart. Pasan de ser unos seres inocentes que justo acaban de descubrir un nuevo y gigante universo como lo es internet, y se convierten en el reflejo poco definido de lo que un día fueron, las personas que mejor sabían aprovechar el tiempo libre. 

Son las cuatro de la tarde, pasas por delante del comedor y ves a tu madre o a tu padre sentadx en una mala postura, con sus gafas para ver de cerca clavadas en la pantalla del ordenador. Más tarde, vuelves a pasar por delante del comedor, vas camino a la cocina para prepararte un burrito, uno muy cutre, de echo es casi una falta de respeto llamarlo burrito. ¿Y qué ves cuando miras hacia el comedor?, ves a tu padre o a tu madre en otra mala postura, esa que siempre te corrigen, mirando el ordenador. Dan las seis, te apetece intercambiar unas palabras con tu padre y tu madre y ¿qué están haciendo?, están los dos sentados enfrente del ordenador.

Mamá, Papá, yo misma y todx el mundo, creo que hay que mejorar la relación que tenemos con nuestros aparatos con wifi y no abandonar la que tenemos con las personas que nos importan. Mamá, Papá, ¿jugamos al trivial de mayores?

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