Cada vez que mi madre se acercaba a mí hasta un primerísimo primer plano, siempre me soltaba su frase más pronunciada, ‘’cuídate la cara Paula, se notará un montón si te la lavas con leche y tónico dos veces al día cada día, no es lo mismo tener una cara sedosa que una cara cráter’’. No podría decir que esa frase haya causado mella en mí o en mis pasados y futuros granos después de años repitiéndome exactamente las mismas palabras junto la misma expresión y los mismos gestos (cada vez más) de desesperación. 

No creo que se preocupe por lo bien o mal que puedan verme los demás, si no como puedo verme mejor a mi misma. Cuidarme, sentirme bien cuando sea yo la que obtenga el primerísimo primer plano de mi cara en un espejo. Es curioso que nunca podamos vernos a nostroxs mismxs tal y como somos, ya que de la única forma que puedes ver tu aspecto es a través de un espejo, ¡y éste no es más que un reflejo de la realidad! Dicho esto, puedo seguir explicando como de importante ha sido mi viaje a Oporto y su relación con hacer el favor a mi madre de no tener que repetir la palabra cara cráter junto con unos movimientos muy característicos de brazos esbozando desesperadamente un ”why”.

Fíjate lo extrema que es la situación y lo poco aplicada que estoy en cuestiones de belleza, que tuve que ir a Portugal para empezar a cuidarme la cara (no expresamente). En realidad, si tampoco hubiera encontrado la oferta de crema facial para pieles sensibles y agua micelar en la farmacia de Oporto no hubiera empezado esta agradable relación entre yo y el mi primer primerísimo primer plano de mi cara. Ahora he conseguido la despreocupación de mi madre a mi manera, no con su tónico y leche y sí con mi agua micelar. Y no sólo eso, siento que llegados a este punto casi extremo de self-care para mí, llegaré a un lugar aún más agradable. 

Gracias al agua micelar (que me gustaría llamarla agua bendita), he entendido el porqué de la insistencia de mi madre. Es importante cuidar tu cuerpo por el simple hecho de que es tuyo, tienes que valorarlo y mimarlo, es lo que merece después de aguantar todos tus malos rollos. Y por qué no, para estar más guapa, siempre que sepas verlo y no necesites la valoración de nadie para ello.

Hace años que no escondo ningún grano, no utilizo tapa ojeras ni polvos ni tampoco base de maquillaje. Esto no cambia cuando salgo con amigos e invitados especiales o voy a trabajar. La máscara de pestañas, el colorete y el agua micelar es lo único que uso. De esta forma he empezado a cuidarme a mi misma y a mi aspecto (mi primerísimo primer plano). Estoy a gusto con ello aunque no sea gran cosa y otras mujeres utilicen muchos más productos que yo, porque lo divertido y motivador es que estoy encontrando la forma con la que me siento bien arreglándome o cuidándome, algo que hasta hace poco me hacía sentir incómoda.  Supongo que es lo que pasa cuando haces las cosas a tu manera, que te sientes bien hagas lo que hagas, a no ser que hacer eso que haces a tu manera te convierta en unx psicópatx.

Posted by:paularodriguez

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