Hace dos años que viajo sin mis padres, y en estos dos años aún no he entendido que tengo que llevar todas aquellas cosas parcialmente útiles para cuando no dispones de tu cuarto de baño, seguir manteniendo un aspecto humano mientras estás de viaje. Olvidarse en casa el peine no es un gran drama, o las tiritas e incluso  unos ibuprofeno. Pero mi gran fallo es olvidarme el cepillo de dientes. EL CEPILLO DE DIENTES. En cambio de acordarme de mi labor para mantener una buena higiene bucodental cuando no estoy en casa, me llevo un puñado de rotuladores de colores por si en algún momento me apetece dibujar. 

Por suerte esta vez en Portugal, sólo me olvidé la crema hidratante. Nunca hubiera imaginado que entre jornadas laborales y despertadores me iría a Oporto durante cuatro días. Por casualidad encontramos ofertas de vuelo y sin pensarlo reservamos los billetes.

Aún me parece alucinante la posibilidad de volar, de poder estar en otro país en menos de dos horas. Estar por la mañana en la puerta de tu casa repasando mentalmente lo que llevas en la maleta, y unas horas más tarde apareces en otro país donde los baños se llaman sanitários, el café con leche se convierte en café com leite, y donde puedes comer pescado fresco por apenas seis euros. Supongo que no estoy acostumbrada a viajar a un montón de pies del suelo, tampoco estoy acostumbrada a ir al baño en el aire, ni leer en el aire, ni escuchar música en el aire. Pero he descubierto que es lo más normal del mundo. A pesar de no tener casi experiencia en viajar en avión, sólo me falta por tachar de la lista algunas cosas que puedes hacer legalmente mientras sobrevuelas el continente: comprar un frankfurt y una cocacola, hacer amigos, y dormir como si los azafatxs me hubieran mecido y cantado una nana.

Nunca antes había estado en Portugal, pero es uno de los países que más ganas tengo por conocer y de sentirme acogida. La ciudad tiene lo que todxs conocemos como ”un encanto especial”, es decir, que la belleza de Oporto, además de las fachadas de los edificios, la gente, los parques, las calles adoquinadas, el café y el Duero, es una ciudad bastante degradada, y en esa decadencia encontramos su encanto. 

Además de ese aspecto, una de las cosas que también me encantaron de Portugal fue que me costó asimilar que estaba de viaje. Oporto no es una ciudad para el turista, aún no ha vivido un boom turístico y se nota muchísimo. Con esto quiero decir que parecía que estuviera andando por las calles de mi pueblo (que no tienen nada que ver, obviamente). Integrarte en la ciudad com (casi) un portuense fue fácil por el mismo hecho de que la ciudad aún conserva su espíritu más auténtico, obrero y poco globalizado. Es genial que en otro país puedas hacer lo mismo que las personas que viven en él, estar en el parque donde se reúnen artistas y músicos de las escuelas de arte para ver la puesta de sol y beber unas Super Bock, desayunar en la cafetería de al lado de ”casa” y compartir espacio con cuatro portuenses listos para empezar su jornada laboral mientras escuchas de fondo la televisión en portugués. De hecho, una chica argentina pensó que era de allí porque me preguntó por donde se iba a la Torre de los Clérigos, obviamente las dos íbamos un poco perdidas y sólo supe decirle un ”subiendo por la derecha”, que en Oporto, ya es suficiente.

Los primeros días es un poco chocante caminar (para moverte por la ciudad no necesitas PARA NADA ir en metro) por las callejuelas más desordenadas y hechas polvo que una ciudad europea pueda tener. Los precios de las cafeterías y restaurantes tampoco eran muy europeos, desayunar un café con leche, café solo, dos croissants y otra pasta (que no me la acabé hasta dos días después de lo empalagosa y grande que era), costó 3 euros, pescado fresco a la brasa y bebida, 6,50, café solo, 80 céntimos. Para los turistas como nosotras está genial, pero es sólo un hecho más que denota el nivel de pobreza del país. Un país donde el 40% de los trabajadores siguen siendo pobres. 

Entonces, ¿qué tipo de turismo hacemos, se trata de usar y tirar un país? ¿Disfrutar sus favorables condiciones para el turista y despreocuparnos de la realidad de la que nunca tendremos suficiente humanidad para entender y ser conscientes de ella?

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Posted by:paularodriguez

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