Si algo he aprendido después de vestirme cada día durante diez años es que no sé hacerlo bien. Aunque mis acciones diarias consistan en: levantarme,  trabajar, quedar con amigos / pintar / dibujar / escribir o ver Black Mirror y no merezcan un vestuario extravagante, me gustaría saber vestir acorde con mi personalidad, porque me he dado cuenta de que cuando compro ropa, después de una ardua selección de prendas, siempre me decanto por las más cómodas y simples, esas prendas conocidas como básicos. Y lo son tanto, que podría ponérselas una exconvicta como yo y nadie diferenciaría quién ha estado en la cárcel y quién no.  La ropa ayuda a exteriorizar, andando por la calle, en el trabajo o en la universidad cuales son tus inquietudes, gustos y cómo te sientes contigo mismx y, ¿qué puede decir un tejano de tiro medio, una camiseta a rayas y unas stan smith sobre mí, sobre como me siento ese día y cuales son  mis inquietudes?, probablemente no mucho.

Me visto de forma funcional, el tipo de funcionalidad que tienen unas aletas para bucear a grandes profundidades. Y en mi día a día no buceo, interactúo con personas que crean una opinión sobre mi forma de ser como profesional y como persona. Me visto para no ir desnuda por la calle y que las personas que decidan mirarme lo hagan sin hacerme sentir excesivamente incómoda. Me visto para cubrir una necesidad y eso, cuando tenía catorce años estaba muy bien, pero ahora la cosa ya empieza a cambiar, ¿no? (a menos que vayas unos días con tus amigos a la montaña).

Dar importancia a los colores, formas y combinaciones de ropa fácilmente se etiqueta como algo superficial, ”como puedes darle vueltas a esas tonterías mientras podrías preocuparte por cosas más importantes que la moda”. No creo que trabajar tu forma de vestir, que en definitiva es una herramienta más con la que hablas de ti mismx a tu entorno, sea una perdida de tiempo. Es un tipo de comunicación implícita en nuestra rutina, como lo es ir sonriendo por la calle o con cara de ‘’si noto que me miras te parto un brazo’’.

Y lo que me gustaría transmitir con la ropa que elijo ponerme por la mañana, la mayoría de días, es: ‘’creo en mi trabajo y en mi misma (ese es mi objetivo), me gusta dibujar, escribir y el jazz (…)’’. Todo ello puedes decirlo con una camisa debajo de un jersey de color mostaza, un prendedor de cortina con una pequeña borla colgado al cuello, unos tejanos rectos y converse blancas, amigxs. Sólo espero que los ‘’pinceles vivos’’ de Yves Klein sean para mi, las prendas que decida finalmente llevar algún día. 

Posted by:paularodriguez

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