Hay momentos del día o del mes que soñamos (durmiendo o despiertxs) con independizarnos. Aún no has superado la adolescencia y tu subconsciente ya está imaginando el caro y minúsculo apartamento en el que vivirás, si te costará montar los muebles o hacer algunos de ellos tu mismx para intentar ahorrar un poco, posibles discusiones con el transportista y hasta imaginas el gatito que te mueres de ganas por adoptar. Piensas en ello mientras estas de camino a algún sitio, cuando guardas fotos de decoración en el tablero ‘’espacios’’ de Pinterest, cuando escuchas rap, mientras te haces el desayuno, bajas la persiana de tu habitación o cuando tus padres te recriminan que no has puesto el tenedor en el lavavajillas.

¿Te agobia estar a los 23 años viviendo con tus padres, en la misma habitación en la que de pequeñx veías sombras amenazadoras por todas partes, en la que tu madre te leía cuentos infantiles, y durmiendo en la misma cama en la que te hacías pipí? 

Quieres ser mayor definitivamente, mudarte y ocuparte tu mismx de tus propios problemas y lidiar con el hecho de que tengas que beber agua en boles y comer yogurt con cucharas soperas. Ese sería un sueño hecho realidad, poder tener espacio suficiente (con cincuenta metros cuadrados ya nos conformamos) para las ganas de poner las canciones más insufribles a todo volumen, no hacerte la cama y que no le importe a nadie, el fantástico caos en el que siempre lo encuentras todo y la total libertad de tener invitados e invitados especiales. Pero te despiertas, miras al techo y ves la misma lámpara (y seguro  que las mismas partículas de polvo) con la que te ibas a dormir cuando eras pequeñx o de repente recuerdas que has cometido el fatídico error de dejar los calcetines encima del escritorio junto la taza de colacao que te tomaste antes de ir a dormir. Es inevitable soltar un ‘’uf’’ y pensar en ‘’ya soy lo suficientemente mayor (o eso crees) para tener que lidiar aún con este tipo de situaciones’’.

Te levantas, e ideas precipitadas sobre como ganar dinero para independizarte nublan tu sentido común. Eres estudiante, trabajas y no ganas lo suficiente, tienes que conformarte con el terrible hecho de tener comida gratis y un techo bajo el que vivir, lo cual significa seguir en esa misma habitación. ¿Qué hacer al respecto? ‘’si quieres cambiar algo, cambia tú’’, o también puedes hacer algunos cambios en tu cuarto. Y seguro que tener los libros de Bachillerato o apuntes en la estantería no ayuda a reforzar tu autoestima de proyecto de persona mayor, al igual que tener juguetes o ositos de cuando eras unx quinceañerx. Tener muy visibles los libros que leíste en secundaria tampoco es un buen plan. Recoge, tira, quema todo lo que te hace sentir malamente un niñx pequeñx, compra unos marcos bonitos y decora las paredes, lee libros que te gusten y haz cosas que te motiven en tu habitación, así reciclarás la energía que lleva tantos años estancada en ese sitio con olor a toallitas de bebé.

Foto: Tim Walker para Vogue Italia 
Posted by:paularodriguez

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s